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ATENEO de MELIPILLA Juan Fco. González

Rubén Mallea Llanos

<em>Rubén Mallea Llanos</em>

Río

Río como si tuviera
un sol profundo
en el fondo de mi alma.
Una luna llena en la memoria,
fuente dulce de agua, el corazón.
Camino en la alegría
y corro cual animal en la pradera
¡Todos mis sueños se han cumplido!
Río, río, en esta pena...

No he podido hallarte

No he podido hallarte
en medio del camino,
por más que busque tus manos,
en la soledad del frío.
¡Y esta angustia que florece
como cardo en el sendero!
No me canso de buscarte
para gritarte un te quiero
con el alma y con la sangre
aunque la vida me cueste
llanto, rito, pena, muerte
Y el día se me termine
y yo no he podido hallarte!

Hechizos

El cristal del cielo
rompe su alcancía de luz
y despierta a la noche.
La tarde concluye sus horarios
dando paso a las sombras
que me habitan por siempre.
Cuncumén entre nieblas
como fuego en el alma,
va encendiendo recuerdos
que despiertan los sueños.
Hoy, vejez ya caminada,
me inunda la memoria
Y la lágrima baja con todos sus motivos...

No habitan más palabras

“No caben las palabras en la página en blanco”
y están todas las voces guardadas en la boca.
A veces, el silencio, dice todas las cosas.

La noche, el día, el sueño, ya no tienen motivos.
Quizás, no haya razones para llevar la vida.
Entiendo por qué apenan los años que me restan.
No puedo soportar tu ausencia de mis manos.
No tocarte, me duele. Me angustia el contemplarte.
Estás siempre a mi lado, pegada a la memoria.

¿Quién pudiera entregarme la llave de tu alma,
para abrirla despacio, con estas manos viejas?
Están todas las sombras despertadas al llanto.

( Del libro “Vuelos literarios 3”. Publicado el año 2001

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