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ATENEO de MELIPILLA Juan Fco. González

Elizabeth Ramos Araya

<em>Elizabeth Ramos Araya</em>

Azul

Esa playa solitaria
¿a quién esperará?
jugueteando entre el cielo y la tierra
¿a quién esperará?
¿será acaso tu recuerdo
que la arena esconderá?
¿Y esas olas vagabundas
acaso con pasión
la playa besarán?
Y esas olas
rompiendo de repente suaves,
y a veces
tan insolentes y furiosas
¿a quién esperarán?.

Barco mío

Te traje nuevamente al mar
a ver si el viento,
y las olas
te llevan hacia algún lugar
esperando que
que te rescate
aquel que un día
se fue
y no regreso jamás.

Navegante

Capitán de mil dolores
navegante de palabras,
Sublime deseo el tuyo
de acariciar con ellas.

Ese tren en que viniste,
aún no ha detenido su marcha.
Quisiera saber que noble poema
deslizaron tus labios
cuando tu vida se alejaba sollozando
y septiembre brilló con más fuerza.

La pasión de tus poemas
como canasto de frutos olorosos
de nebuloso contraste.

Imagino un mar tempestuoso
arreciando contra la playa.
¡Isla Negra!... destino preferido el tuyo
¿podrías decirme
qué cantaba el mar en tu oído
a la hora del crepúsculo?
¿cómo fue que viste ese madero
que entre el baile de las olas,
el mar deslizó a la playa?
Quiero inmiscuirme
en tu delirio
en las noches estrelladas.
Quiero escuchar como un susurro

un verso tuyo,
y adormecerlo en mi almohada
para jugar a ser tu musa,
desordenar tus caracolas de luna,
amarrar con fuerza
la última mirada al recuerdo del último beso.

El beso

Un "te quiero" enmudecido
cayó a tientas con la noche
creciendo de un modo extraño
con la mañana,
después un beso
seco roce de labios
como una rosa, con la lluvia del desierto.
Un "te amo" tan frío como el hielo.
Un "te amo" más lejano".

Genio loco del alma

Genio loco del alma
la pluma entre tus manos
parecía tener alas
que al alzar su vuelo
parecía un amante
ebrio de pasiones enajenadas
Chile siempre en tu mente
hasta el último momento
la prosa del maestro
adornada de flores y guirnaldas
ataviadas de recuerdos tristes
de amores en fuga
de mares lejanos y tormentos.
Pero una risa furtiva
asomó de tanto en tanto
tu baño de caballeros
divertido y extraño
tu caballo de más de una cola
que en tu Isla quedó pastando.
Capitán, la bandera está al tope
y las campanas alborotadas
jugando con el viento.
Ya estás en casa
como fue tu deseo.

Nostalgias

Silencio de violines
vuelo de gaviota solitaria
atardecer de otoño
playa enmudecida
montaña sin ecos que la invada.
Distancia que se acorta
día que llega
como novio furtivo
escapando en madrugada.
La vida se escapa
y juega a ser olas
que van y vienen
a morir en la playa.
El alma quiere ser libre
para volar
más allá de lo terreno
más allá de las miradas.

(Del libro "Los de la vuelta de la esquina". Año 2004)


Melipilla

Ciudad de contrastes.
Inviernos y veranos
de lluvia y de sol.
Me atrapas y me dices adiós.
Cuando hablo de ti
la lluvia habita toda en mis ojos.
De pronto sale el sol en mis labios
y derramo sonrisas entonces.
Tantos recuerdos bellos por reanimar,
muchos minutos inmunes al olvido.
Ilusiones que ya partieron
y se esfumaron un día de Enero.
Tardes enteras apretadas de nostalgias,
añoranzas de un te quiero.
Melipilla, en ti fuí dejando mi piel,
mi corazón y mi tiempo;
y tantas cosas que ya no recuerdo.

Hoy el tren de mi vida sigue su marcha.
Dejo mi alma en él,
mordiendo las distancias, los minutos, los besos,
para quedarse dormidos y dar vida al silencio…

Melipilla en el tiempo

Ciudad de los cuatro guerreros.
Aprensivos espíritus bailan antojadizos
en este rincón de Chile,
en el corazón melipillano,
sumiendo a tu pueblo
en marcadas estaciones.
Recuerdos que salen a caminar con nostalgias,
haciendo un nudo en el tiempo.
El tren de antaño
que viene a la memoria como un fantasma,
en esos cuentos del atardecer
que hablan de fiestas.
Homenajes a la vida y a la muerte
que se fueron quedando dormidos
en las calles pedregosas,
que dieron vida a más de algún personaje.
Ellos arrastraron en sus pies
infinitas historias
que aún huelen a leña y a tierra húmeda,
a fuegos, a inviernos.
La historia debe seguir,
Santiago no es un padre perfecto, ni equitativo.
Enciende tu corazón,
la vida canta ante tus ojos.
¿No ves?, la primavera viste de verde,
los hornos humeantes
dan la bienvenida
a un despertar perezoso.
Melipilla, eres un libro infinito
con secretos para cantar,
eres oasis para el forastero,
muchas cosas se resisten al olvido.
Muéstrame tu historia,
tu pasado no debe morir,
hay un presente por construir,
quiero ver brillar el sol.
Melipilla, ¿no lo ves?
En tus cuatro esquinas
habita la pasión.
Épocas de gloria te esperan,
abre tus puertas.
¿Sientes los pasos?
Es la historia que llega
guiándonos al progreso y al futuro.
Devélanos su rostro
para no olvidar las raíces,
para acunarnos como un niño,
para verte crecer en el tiempo.

(Del libro “Melipilla: lugar de encuentro”. Año 2006)

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1 comentario

Francisco -

Me he regocijado en este espacio de bella poesía y aparte de felicitarles por el trabajo metódico evidente, me gustaría colocaran el lugar y fecha de nacimiento de sus poetas.
Desde Santiago de Chile, mi abrazo en la poesía.
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